Paradójico
Estaba por pensar una definición convincente, pero prefiero dejar un ejemplo:
Estaba por pensar una definición convincente, pero prefiero dejar un ejemplo:
“La mujer perfecta no existe Carlos!”, me dijo anoche una amiga haciendo uso de esa costumbre que desarrollamos de llamarnos por nuestros nombres. Si bien soy adepto al cinismo, no se metan con la Mujer Perfecta, que es uno de los pocos rubros en los que puedo considerar que tengo pensamientos románticos.
La vida puede ser vista de dos formas, o bien la Mujer Perfecta no existe, o existe y no es para nosotros.
Para ser sinceros, cualquiera de nosotros puede destronar de su lugar a su Mujer Perfecta sin el menor esfuerzo, sólo se trata de querer hacerlo. Bastará relacionarse con ella un par de meses, compartir cenas y postres, tener discusiones sobre temas varios y dar paseos por plazas y parques. Ningún modelo de perfección resiste a tan rigurosas pruebas del mundo real.
Es por eso que está en nosotros la posibilidad de dejar a las mujeres perfectas existir. O mejor dicho, está en ellas. Ya que es practicamente un requisito para que la consideremos de esa forma, que nos hayan rechazado, que se hayan ido o que se hayan muerto.
También en algunos casos es muy importante ser capaz de resistir la tentación. Habrá situaciones en que dicha mujer se nos acerque, permitiéndonos conocerla tal como es. Tendremos que saber mantener la distancia que siempre hubo, no dejar que se convierta en una mujer real.
No deja de ser noble y romántico el amar completamente a una mujer, sabiendo que existió en nuestro pasado una mujer perfecta. Tal vez es incluso un amor mucho más real.
Llegará el momento, en el que tendré que enfretarme con mi Mujer Perfecta y tendré opciones. No sé si seré tan fuerte como para hacer lo que predico…
Bien es sabido que nosotros, la gente normal, tratamos de buscar explicación a todo lo que ocurre en nuestro entorno. A veces satisfacemos esa curiosidad con simplísimos razonamientos newtonianos, donde una causa irremediablemente produce un efecto. Otras veces elegimos explicaciones mágicas, que tienen el plus de mejorar nuestra calidad de vida, como por ejemplo la religión, la homeopatía y el tomar te de ruda el 1ro. de agosto.
Mucho más común incluso, es buscar explicaciones del por qué hacemos ciertas cosas. Es más común porque la mayoría de las otras explicaciones ya las encontraron o impusieron otros para nosotros.
Hacemos cosas que no entendemos, nos pasan cosas que nos deprimen y/o angustian, entonces recurrimos a la catarsis, a hablar, a analizarnos. Si todo sale bien, para quedar conformes encontramos respuestas, explicaciones, “entendemos” lo que nos pasa. Lo gracioso del caso es que encontramos sólo una explicacion, probablemente la que más nos conviene, así como las explicaciones mágicas que mencionaba más arriba.
No deja de ser irónico, que por conveniencia (y tambien por la imposibilidad de analizarlas) descartemos miles de otras posibles explicaciones.
“Las cosas pasan porque pasan” me dijo una vez un amigo, resumiendo en una simplísima oración nuestra imposibilidad de calcular el universo. Queda a cargo nuestro encontrar respuestas. No importa lo real, lo calculable, lo deducible, importa nuestro universo personal y como amoldamos todo lo demás para que tenga sentido.
Ya antes en el blog había publicado una definición de cínico que me gusta mucho:
Cínico: Ser miserable cuya defectuosa vista le hace ver las cosas como son y no como deberían ser.
- Ambrose Bierce definición tomada de El diccionario del diablo.
Pero en el uso diario cínico tiene otro significado, dice la Real Academia Española:
cinismo.
(Del lat. cynismus, y este del gr. κυνισμός).
1. m. Desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables.
2. m. Impudencia, obscenidad descarada.
Normalmente se le llama cínico a aquel que actua en forma incongruente con lo que piensa, principalmente con respecto a otras personas.
A mi me gustaría definirla del siguiente modo:
cínico: Barbarismo, por hipócrita.
Usando el término cínico para referirnos a los hipócritas, estamos perdiendo en el lenguaje el uso de una tan expresiva palabra. Como un pequeño homenaje a esta cinísimo que me gusta y muchas veces practico, les dejo un tango que aún habiéndolo oido muchas veces, recién ayer por primera vez escuché su letra:
Yira yira, por Carlos Gardel (letra)
Capacidad de Cortejo: Dicese de la habilidad o capacidad para desenvolverse en dicha terea. Más informalmente conocida como “tirar los galgos”.
Interés en el éxito del cortejo: Bien es sabido que uno no realiza todo cortejo con el mismo interés y énfasis. Hay niveles tales como el enamoramiento, donde el interés en el éxito es infinito y niveles más canallas, donde el objetivo es un soso touch & go.
Empiricamente he podido comprobar que existe una relación inversamente proporcional entre tales medidas, a saber, cuando mayor es el interés en el éxito, menor es la capacidad que tiene uno para llevarlo a cabo.
Ese efecto, es lo que hace que cuando uno esté enamorado, se comporte como un perfecto idiota al momento de interactuar con la srta en cuestión. Nervios previos al telefonearla, hablar sin saber llevar un diálogo coherente, etc. Es decir, uno no sólo se comporta como un idiota, sino que en esos momentos, es un idiota.
Es enormemente satisfactorio tener la capacidad de volver a sentirse idiota.
En esos casos no hay que esperar, hay que actuar como idiota, hay que tratar de concretar las cosas antes de que el interés decaiga, antes de que la capacidad aumente.
Una victoria lograda como idiota, vale mucho más que una alcanzada como diestro luchador.
Hay que hacerlo antes de que llegue el momento en que uno diga, en tono triste: “Lamentablemente, ahora puedo tirarle los galgos”
Advertencia: Post sin contenido y escrito con el sólo objeto de lamentarme en forma abierta al mundo…
Lamentablemente los tucumanos nos quedamos sin poder ver a Julio Bocca.
Y yo que había comprado mi entrada con tanto entusiasmo

Hace casi tres centímetros de aceite, o lo que vendría a ser su equivalente en tiempo, casi un año, es que hice uno de los cambios radicales en mi vida más importante de los últimos tiempos, irme a vivir solo.
Tengo muchos aniversarios. Mi vida nunca estuvo regida el por el fin de año. El 31 de diciembre y 1 de enero no son fechas significativas, no me dicen nada, no me afectan.
A todas esas fechas especiales que tengo registradas, se agrega ahora la fecha en que compré mi primer botella de aceite, un aceite que de todos modos no usé.
Después de un último par de semanas bastante agitadas, junto a Juan Maria y Eugenia, mis socios en (in)signia, la sociedad de la que recientemente formo parte, pusimos en funcionamiento el portal de noticas del diario El Siglo.
Es un trabajo que personalmente me trae muchas satifacciones por varios motivos. Entre ellos, poner en funcionamiento una aplicación de gran envergadura, desarrollada utilizando el framework Ruby on Rails, con el cual hace tiempo que estamos trabajando. Si bien hemos desarrollado algunas otras aplicaciones también, no se trató nunca de alguna que recibiera tantas visitas diarias desde el primer momento.
Más allá del desafío técnico que ello implica, la principal fuente de satisfacción viene por el hecho de participar en la creación de una herramienta que permite a nuestros clientes, la gente del diario, agregar valor al trabajo que realizan día a día. También por las miles de personas, como muestran las estadísticas, que acceden a nuestra creación diariamente.
Estas cosas son las que hacen que disfrute de mi trabajo, el ver como lo creado por uno, entra en contacto con mucha gente, de distintas formas. En este caso a unos para informar, y a muchos otros para ser informados.
El placer no está solo al observar la belleza del código creado, sino también, en ver como ese código se manifiesta para dar lugar a una buena herramienta usada por otros.
Tecnorati tags: elsigloweb, pasion, web, ruby on railsTranscurría la mañana y chateábamos por mail con un amigo…
- Que perfume me recomendarías?
- Bueno, yo generalmente uso el X, blah, blah, blah… Pero lo bueno de usar perfumes es que generalmente cuando te acercás a una mina te ahorrás unos quince minutos, son los minutos en que normalmente ella se preguntaría “Que querrá el hediondo este?”
Siempre es bueno releer El psicoanálisis en el barrio de Flores, de Dolina.
[…]
Allen regreso varias veces. Comprendió perfectamente su caso, lo cual no le sirvio de nada: la chica de La Paternal se caso con un consignatario de Alberti. Enterado de esta tragedia, el enamorado anuncio a Finkel
su decision de interrumpir el tratamiento.- Usted no entiende - sentencio el analista - ; el punto es ubicarlo a usted ante la realidad para que acepte y supere el dolor.
- No deseo superar el dolor. Ya he perdido a la mujer que queria : Pretende usted dejarme tambien sin el sufrimiento? Digame cuanto le debo.
[…]
Ya vuelvo, voy a comprarme una copia de Crónicas del Angel Gris, que cuando lo lei, lo lei de prestado.
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